La piscina más profunda del mundo

Viernes, 1 de Septiembre de 2006

Se encuentra en Bélgica, y lástima que la descubriera precisamente ahora que acaba el verano….

Aunque no importa, quizás es mejor, ya que está pensada para practicar el submarinismo en cualquier época del año, y dentro de tu ciudad, ¡y tiene un pozo de nada menos 35 33 metros!

Ahora bien, las sensaciones desmerecen el experimento… ver azulejos no tiene nada de idílico, pero bueno para quitar el mono de un buceador debe de servir…

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Actualización 14/09/06: Gracias a Mz, que me indica los datos correctos de esta piscina: Se llama Nemo 33, en honor a Julio Verne y el número indica la profundidad en metros. Aquí podéis ver una reseña sobre su inauguración. Además la instalación tiene página web propia.

¡Vaya accidente!

Viernes, 1 de Septiembre de 2006

Vaya accidente… ¿no lo ves? Pues el susto tuvo que ser bastante grande… es que a quien se le ocurre poner una casa ahí abajo… Pulsa sobre la imagen para ver las consecuencias…

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El cura, la monja y el calor del desierto

Viernes, 1 de Septiembre de 2006

desiertoUn cura y una monja tienen que cruzar el desierto del Sáhara, y a mitad del camino en plena noche, se les muere el camello.

Entonces le dice la monja al cura:

- Padre ¿y ahora que vamos a hacer con el frio que hace por las noches?, a lo que el cura contesta:

- Hermana, le cortamos la piel al camello y hacemos una tienda de campaña. Efectivamente así lo hacen, pero al hacer la tienda les faltaba un trozo para la puerta, y el cura le pide a la monja que se quitara los habitos para terminar de cerrar la tienda:

- Padre, ¿como voy a quitarme los habitos delante de usted?

- Hermana, la carne ante Dios es carne muerta.

Así pues, la monja se quita el hábito y se queda totalmente desnuda, y se acuestan a dormir.

A todo esto, pasa la noche y el cura empieza a calentarse y le dice a la monja:

- Hermana, tiene unos muslos que no se yo que les haría, y la hermana le responde, “Padre, la carne ante Dios es carne muerta”, y el cura le da la razón y se disculpa. Sigue la noche y el cura cada vez más caliente le dice,

- Hermana, tiene usted un culito que me trae loco, y la monja de nuevo le contesta: “Padre, la carne ante Dios es carne muerta”. “Tiene razón hermana disculpe”. Pasa un rato y le vuelve a decir el cura ya apunto de explotar:

-Hermana, tiene usted unos pechos que ya no puedo mas, y la monja de nuevo: “Padre, la carne ante Dios es carne muerta”, y el cura ya a punto de reventar:

- ¡Pero es que tengo aquí entre las piernas una cosa que hace resucitar a un muerto!,

Y la monja ya harta de tanta tontería: “¡pues coja esa cosa que tiene entre las piernas y dele por el culo al camello a ver si lo resucita y nos saca del desierto!”