Existe la creencia, y al parecer no tan diferente de la realidad, en la que los bancos de esperma son usados en su mayoría por estudiantes, a menudo drogadictos, y gente con recursos en general excasos, con ganas de obtener un poco de dinero para cambiar por una cerveza (Lisa Kerr, gerente de un banco de esperma local).
Entonces, sí quieres tener un hijo por éste método, y que no te salga un gañán… ¿dónde ir?
Esto es lo que pensaba el magnate Robert Klark Graham, por lo que personalmente, entre otros, se dirigió a varios premios Nobel para conseguir su esperma y construir el banco de esperma más selecto.
Lo curioso del caso es que se anunciaba en las páginas amarillas, ¡y vendía por catálogo!. La pareja recibía un frasquito, y en la mayoría de los casos, el marido con la ayuda de una linterna hacía el resto.
Nacieron 217 niños de este “experimento”, y aunque se conoce la historia de algunos de ellos, con un coeficiente intelectual por encima de la media, la mayoría de ellos son anónimos, por lo que se desconoce si realmente funciona o no.
Me da un poco de repelús todo esto: ¿por catálogo?. Aunque entiendo que para muchas parejas tener un hijo es un sueño, y ya que decides este método, buscas el padre “ideal”, ¿y un premio Nobel sería un buen padre?
El magnate murió a los 90 años de un accidente en la bañera, y dos años depués, cerró el banco.
Continúa leyendo esta historia en este artículo de la BBC.
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