Que bien me hubiera venido este artilugio, esta Semana Santa. Dejé mi coche cerca de una iglesia (al lado de mi casa) desde la que salía una procesión, y cuando me acerqué para ver en que estado se encontraba, me encontré a gente apoyada alrededor de él, y tres señoras con un gran pandero sentadas en el capó. Les dije con educación que se bajaran que me estaban hundiendo el capó y me dijeron que no les daba la gana, que no aparcara el coche allí. Menos mal que Quatermain y el doctor Jeckyll estaban conmigo y ellos fueron menos prudentes que yo y mas contundentes “o se bajan del coche o llamamos a la policía”.
Jueves, 30 de Noviembre de 2006 18:46
Que efecto!!!
Jajajajaja, pobre tipo!
Jueves, 30 de Noviembre de 2006 21:34
Que bien me hubiera venido este artilugio, esta Semana Santa. Dejé mi coche cerca de una iglesia (al lado de mi casa) desde la que salía una procesión, y cuando me acerqué para ver en que estado se encontraba, me encontré a gente apoyada alrededor de él, y tres señoras con un gran pandero sentadas en el capó. Les dije con educación que se bajaran que me estaban hundiendo el capó y me dijeron que no les daba la gana, que no aparcara el coche allí. Menos mal que Quatermain y el doctor Jeckyll estaban conmigo y ellos fueron menos prudentes que yo y mas contundentes “o se bajan del coche o llamamos a la policía”.
Viernes, 1 de Diciembre de 2006 09:05
Sobre todo si le dices a una de las señoras: Dr. Jeckyll, ¡ataca!
El nombre impresiona… ¡no me digas que no! Je, Je…
Viernes, 1 de Diciembre de 2006 16:29
Juasssssssssss, cuantas tias llevara guardadas en el capo, seguro que se hace coleccion, jejejejeje que bueno