Seguimos dando ideas para regalar a tus seres queridos en estas fiestas.
¿Eres ruidoso en el WC? ¿Eres de los que acumulas gases a espuertas? No hay nada más desagradable que oir los estertores de un retortijón a través de una puerta…
Pero tranquilo, que alguién ha pensado en ello. Mirad, mirad:
Loui es un simpático muñequito, en la misma situación que tú, y que se activa automáticamente con tu “ruido corporal”. En ese momento empezará a emitir sonidos roncos y gemidos, a la vez que se meneará graciosamente. Podrás defecar tranquilamente ya que tu “trabajo” quedará perfectamente oculto a oídos ajenos.
Pero ahí no acaba la cosa, en el momento que oye la cisterna, un delicioso canto a la voz de “¡A-le-lu-ya, a-le-lu-ya!” acabará de alegrarte el momento. Un regalo imprescindible para un amig@ cagoncete, o para impresionar a tus visitas cuando se acerquen a tu baño.
Actualización: Sousuk3r me indica que un amigo suyo (de incógnito) adquirió tan preciado regalo, y nos manda el siguiente vídeo en los comentarios… ¡Gracias!
No sé que decir ahora, sobre todo cuando alguno parece que se creyó lo que decía ayer, y estaba poniendo en algunos casos todo lo contrario a lo que pienso… en fin.
Aquí me sincero a todos los que no me conocéis. No he hecho nada fuera de lo común: ni he sido árbitro, colecciono algo extraño como braguetas, o he ido a un programa de televisión porque me parezco a un tipo famoso… como he leído en este mismo meme(z) de otros blogueros.
Así que a modo de curiosidad, me voy a presentar formalmente para que conozcáis al colgao que os escribe estas chorradas siempre que puede:
Mi nombre real es José Antonio, aunque sólo me llama así mi familia, para el resto de los mortales soy simplemente Jose, y para un reducido grupo de desaprensivos, con los que tuve la suerte de estudiar la carrera de Empresariales, soy Rufo. En ella todos tenemos motes: Sapo, Abuela, Puntax, Felipex, Ruso, Inmundo, Juanma Riñón, Paripé, Chuzo, Membri, Pepe Brújula, Pilar Colonia… todos tienen su historia.
Mi trabajo es más soso que ser pedicuro. Soy administrativo: Contabilidad, Nóminas, Facturas, Recursos, Talones… eso es lo que llena mi mesa a diario… muy poco que contar. Soy informático frustrado. Cuando acabé empresariales compaginé trabajar con la diplomatura de Informática de Gestión durante casi dos años… pero ya no podía más. Iba a reventar, y claudiqué.
Leo hasta las etiquetas del champú. Libros, Revistas y Periódicos… a diario… no me puedo dormir sin leer, y me despierto a media noche, y sigo leyendo… Leo hasta en la PDA [gran motivo de coña de mis compadres universitarios]. Y por supuesto, un libro es mil millones de veces superior a su película [salvo contadas ocasiones]. Eso sí, no soy sibarita… prefiero un Best-Seller a un ensayo de culto.
Odio el chismorreo y corazón amarillento. No veo-vemos nada en casa que suene a tomate o rosa… ¡Vomitivo!
Y dejo para el final, lo más importante. Tengo la edad mágica de 33 tacos [¡hala que viejo!]… pues sí, y ya no tiene arreglo. Conocí a la que hoy es mi mujer con 18 añetes recién cumplidos, me casé diez años después, y ahora somos padres de una chiquilla (que me tiene loco) de 3 años, y un Joselillo de 11 meses, al que le debéis que exista este blog, ya que muy dormilón no ha sido el jodío y lo empecé en esas primeras noches de imsomnio…
Qué… ¿me imaginábais así? Bueno pues le paso el trasto a los chicos de QABALHA, a la pizpireta Gina y a Carla… ¡vamos, si tienen ganas!
Tenía pendiente este asunto… Quatermainme pidió que siguiera su meme(z), que por cierto lo ha hecho ya media blogosfera, y por cohibido, y falta de tiempo, no había hecho todavía…
Así que aquí tenéis 5 cosas de mí, que sólo conocen mis allegados. Os abro mi corazón:
Mi nombre real es Anastasio, aunque de pequeño todo el mundo me llamaba Tasio. Era un nombre que odiaba. Con la adolescencia, y el que todo el mundo te llamara tío, fué un alivio. Los amigos lo sabían, y nos pusimos todos un mote: fué mi salvación. Desde entonces soy RuFo, hasta para mi familia.
Trabajo de pedicuro en un centro comercial. Cuando la gente habla de lo erótico que es un pie, o de fetichismo, se me revuelve el estómago. No sabéis, ni espero lo hagáis nunca, lo que he llegado a ver en un pie.
Odio leer. En el instituto leí mi último libro, y lo hice porque aún no existía una película sobre él… Era “El Perfume”, no se me olvida a pesar de los años que han pasado [por supuesto no pienso ver la nueva película... me traumatizó lo que me costó leer el coñazo de libro]. Pienso que donde esté una película que te cuente todo en un par de horas, que se quite su libro.
Me encantan los programas de chismorreo, las revistas del corazón, y charlar con las señoras que vienen a nuestra tienda… ¡es un gustazo! Increíblemente mi mujer pasa de ésto… Es mi frustración de casado.
Conocí a mi mujer por Internet, en una de las muchas webs que hay para esto. Estuve pagando 30 euros al mes durante 3 años (sólo pagan los tíos)… Conseguí 5 citas, a cual más desastrosa… y en la última decidí que sería la última… fuera quién fuera. No ha salido mal, estoy contento… quería compañía y un poco de calor humano, y lo tengo.
Pues como algunos adivinásteis: ¡esto era mi inocentada!