El reloj de cuco
Lunes, 3 de Septiembre de 2007
Anoche salí con mis amigas a una “reunión”. Yo le dije a mi marido que regresaría a casa a las 12 en punto. “Te lo prometo”, le dije.
Pero la “reunión” estuvo muy bien, copitas, bailecito, más copitas… y se me fue la hora.
Resulta que llegué a casa a las 3 de la mañana completamente borracha.
Acababa de entrar y el joputa del reloj cucú hizo ‘cu-cu’ tres veces. Al darme cuenta que mi marido se iba a despertar por ese sonido, grité “cu-cu’” otras 9 veces más… ¡y ni se dió cuenta!
Me quedé tan orgullosa y satisfecha por haber tenido de pronto, aunque borracha, una idea tan buena para evitar una pelea con mi marido. Me acosté de lo más tranquila pensando en lo inteligente y lista que soy.
Por la mañana, durante el desayuno, mi marido me preguntó a qué hora había llegado y le contesté que había llegado a las doce en punto, tal y como le había prometido.
Él, de momento, no dijo nada ni me pareció desconfiado.
“¡Qué bien! ¡SALVADA!” - pensé yo.
Entonces él me dijo: “Por cierto…debemos cambiar nuestro reloj de cuco.”
Le pregunté mosqueada, “¿Sí?…. ¿y por qué, mi amor…?”
Y me dijo:
“Bueno, anoche el reloj hizo ‘cu-cu’ tres veces…
Luego, no sé cómo, gritó “¡¡mierda!!“…
Después hizo ‘cu-cu’ cuatro veces más…..
Vomitó en el pasillo……
Hizo ‘cu-cu’ otras tres veces…..
Se partió de la risa, y otra vez hizo ‘cu-cu’…
Salió corriendo, pisó al gato, rompió la mesita de la esquina de la sala, se acostó a mi lado dando el último ‘cu-cu’, se tiró un pedo y por fin se durmió.“





