Hoy no es su día
Lunes, 26 de Noviembre de 2007
Una mañana gélida de invierno, mientras un hombre paseaba por un parque, vió entre los setos a otro, que casi oculto, estaba abrazado a un árbol con una oreja pegada fuertemente contra el tronco.
Viendo esto, no pudo más que internarse y preguntarle. Entonces se inició la siguiente conversación:
- Sólo por curiosidad, ¿qué estás haciendo?
- “¡Estoy escuchando la música del árbol!, ¿no está claro?” respondió el otro.
- Vamos, no me jodas… ¡Tienes que estar bromeando!
- Por supuesto que no. Es totalmente cierto… ¿Quieres escuchar? Es deliciosa…
- No me lo puedo creer, pero está bien, ¡lo haré!…
Colocó sus brazos alrededor del tronco y acercó su oreja. Y mientras, el otro, lo sujetó rápidamente y le puso un par de esposas enganchándole al árbol. Ya regodeándose de la estupidez que había mostrado, le quitó la cartera, los anillos, su reloj, las llaves del coche y finalmente, para acabar la humillación, le quitó los zapatos, los pantalones y calzoncillos, dejándole en pelotas de cintura para abajo. Y antes de que alguien lo viera se fue corriendo riéndose a carcajadas.
Dos horas después, otro caminante pasó cerca, vió a un hombre con el culo al aire esposado al árbol, llorando, ya casi sin voz de la ayuda que había pedido y que nadie la había ofrecido:
- ¡Por favor! Ayúdeme… me han engañado, ultrajado… me muero de vergüenzaaaaa…
- Pero ¿qué carajo haces ahí?, contestó.
El hombre le contó la terrible historia de cómo y porqué se encontraba allí. Cuando terminó de contarle lo sucedido, el otro movió la cabeza en señal de comprensión. Entonces mirando a todos lados, comprobando que no había nadie en las cercanías, caminó hasta quedar detrás de él, lo besó suavemente en la oreja y entre susurros le dijo:
– Cariño, va a ser que hoy no es tu día…









