Salón de lectura

Jueves, 15 de Mayo de 2008

En las mini-vacaciones de semana santa encontrábamos sobre la puerta del WC del apartamento de Garrafa toda una asimilación que yo comparto completamente:

Y es que cierto es, es uno de los mejores lugares de lectura, al menos por la paz que se respira siente. La de veces que se me han dormido las piernas mientras disfrutaba de la novela del momento.

Y prueba de que esto es cierto, aquí demuestro que hasta nuestro amigo Quatermain siente la misma atracción por el santo trono que yo:

[Y sí, la foto es un autoretrato, ya que él mismo me la envía]

Sobrevivir milagrosamente a un accidente

Jueves, 15 de Mayo de 2008

He tenido la mala suerte de encontrarme accidentes en la carretera que sabes que son fatídicos, y que no va a haber ningún superviviente. Seguramente si hubiera pasado cerca de éste habría pensado lo mismo, pero en este caso me habría equivocado:

Lo verdaderamente increíble es que parece que sale sin ningún rasguño. Eso sí es volver a nacer… y como dijo mi amigo, desaparecido del blog, chuano, eso sí es tener una flor en el culo:

Me encanta el detalle de la marca aún de la gomita…

Salta, salta…

Jueves, 15 de Mayo de 2008

No hay nada tan divertido como en un día lluvioso ir saltando sobre los charquitos. ¡Salta, salta!

Salta el charquito

[Visto en Planetdan]

Vamos a ver, ¿quién no ha deseado alguna vez gastar la broma a su suegro de llenarle su preciado coche de excrementos?. Pero claro, no es bueno que sean reales, porque eso le puede molestar un poco. Así que buscando por mis feeds he encontrado la original y genuina receta de la caca artificial.

¿Y qué necesitamos?

  • Nata
  • Vino Tinto [no cojáis el reserva de vuestro padre]
  • Pimentón Dulce
  • Pimienta Negra
  • Una manga pastelera
  • Que tu madre no te descubra

Bien, ya tenemos todos los ingredientes. Ahora veamos este movido vídeo que nos demuestra qué hacer con ellos:

El último paso es muy importante, ya que un vecino de J. Úbeda realizó el experimento, y le pillaron. Y a ver quién es el guapo que usa la manga pastelera después de esto… Por cierto, me encanta la idea de untar el mejunje resultante en trozos de papel y dejarlos por todo tu edificio.

Y sí, hay una pega, el olor. Pero tranquilos, nadie se va a acercar a olerlo, seguro.

Cocina para impostores

Miércoles, 14 de Mayo de 2008

Gracias a mi amigo Fernan, descubro una iniciativa muy curiosa, y parece que con mucho éxito, pues acaban de sacar la cuarta edición de su libro. Aquí tenéis su blog: Cocina para impostores.

Y, ¿cual es su genialidad?, pues la de crear recetas de cocina usando sólo alimentos preparados en latas o botes, dando la apariencia de ser un plato más elaborado.

Un ejemplo espectacular: Solomillo al Roquefort, con ausencia de solomillo.

Ingredientes: 1 lata de magro de cerdo (de esas de aspecto más o menos triangular, en este caso Apis, 1,65 €), 1 cuña de queso roquefort, 1 pimiento del piquillo, salsa Perrins, leche evaporada Ideal, aceite de oliva virgen extra.

Preparación: para perpetrar esta receta lo primero es conseguir que el jamón de lata adquiera forma de solomillo. En mi caso, he cogido un vaso de un tamaño aproximado a la pieza de fiambre, lo he puesto en el centro y he presionado. Luego con ayuda de un cuchillo he sacado la la pieza, que tenía ya un adecuado y solomilloso aspecto. Hecho esto, cortamos la carne por el centro, dividiéndolo en dos discos iguales. Y puestos ya al lío, cogemos el pimiento del piquillo y lo calentamos en la sartén, con un poco de su aceite. Se reserva en un plato, se añade un poco de aceite de oliva a la sartén y se doran un poco los discos de jamón. Unas gotas de salsa Perrins cuando veamos que está cogiendo color, ayudará a que nos queden más dorados. Pura coquetería, en realidad. Sobre una de la piezas de carne colocamos el pimiento (cortadito en tiras, si queremos) y lo cubrimos con la otra parte. Puesto en un plato, calentamos un poco de queso roquefort en un cacillo con un poco de leche evaporada Ideal (procurando que el queso quede bastante entero, que luego le da más prestancia al invento) y lo echamos sobre la carne. Un poco engorroso de contar, pero sencillísimo de hacer.

Simplemente genial. :mrgreen:

En los tiempos que vivimos, sin apenas momentos ni para respirar, resultan interesantes todas estas ayudas. Y lo mejor de todo es que no tiene que saber mal. Por último, recordad su advertencia más importante:

Venganza Femenina VII

Miércoles, 14 de Mayo de 2008

Un hombre llama a su esposa desde el trabajo y le dice:

Querida, el Jefe me encargó de improviso que lo acompañe a pescar con algunos clientes muy importantes. Nos vamos por una semana y ésta será una muy buena oportunidad para conseguir mi tan ansiada promoción.
No te olvides de meter suficiente ropa para una semana, además de la caña de pescar y la bolsa con los anzuelos, que cuando salga de la oficina lo paso a buscar…
¡Ah, y sobre todo no te olvides de incluir mi pijama de seda azul!

La esposa piensa que esto suena un ‘poquito’ extraño y que era de lo más llamativo que necesitase un pijama tan lujoso para una excursión de pesca, pero como buena esposa hizo lo que su marido le pidió.

Una semana después regresa el marido, un poco cansado, pero contento. La esposa le da la bienvenida y le pregunta:

¿Pescaste mucho?

A lo que contesta él:

¡Ufff!… No dejamos una trucha ni para muestra… Pero… ¿Por qué no metiste mi pijama azul, como te pedí?

Y la mujer le responde:

Sí que lo hice… ¡lo puse en la caja de los artículos de pesca!.

Lo que pasó después lo dejo a vuestra incipiente imaginación. :cool:

Aburrido y jugando con una pelotita

Miércoles, 14 de Mayo de 2008

Aquí me tenéis, en mi triste oficina… aburrido una mañana más. Me he equivocado una vez más en plantear el dichoso informe que no acabo, y he vuelto a hacer, una vez más, una pelotita de papel.

Me pongo de pie, para estirar un poco los músculos. Mi habilidad sale por por todos mis poros. Empiezo y no acabo. Un golpe por aquí, otro por allá… la planta del pie, la barriga. ¡Soy un monstruo!

¿Cómo, qué no te crees que puedo ser yo? Cuando veas el final, verás que cosas como esa sólo pueden ocurrírseme a mí.