Las facultades están llenas de panfletos, anuncios de ofertas para compartir casas, clases de refuerzo, ventas de libros, etc. Y para sobresalir en esa maraña hay que llamar la atención de alguna forma, y es más fácil de lo que creéis, sólo basta una palabra:
De aquí a fichar por una empresa de publicidad hay un paso.
Lo creáis o no, hombres y mujeres pensamos diferente, y un hecho tan trivial a primera vista como invitar a tomar algo con otra persona es tan diferente para cada uno de nosotros.
Algo así sucederá en alguna parte del mundo durante este fin de semana [música trascendental]. Empecemos el estudio:
Vale, ya estamos ahí, y claro, sucede lo que ha de suceder cuando has ingerido el suficiente líquido para tu vejiga:
Y sí, la noche parece que funciona… todo va como la seda. Todo acabará como deseamos, aunque normalmente el planteamiento cambia un poco:
¡Ay! ¡Estos de las marcas de cervezas que machistas son! Yo también meo sentado y pongo un arito de papel alrededor. ¡El estudio está mal hecho!
Creo es un método que debe estandizarse… vamos, ¿a cuántas de vosotras, chicas, os pone?. Pues eso, es infalible… bueno, y si no, eso… chatea, que no huele.
Y lo hago porque esta mañana me ha pasado algo similiar en casa. La pena es que no he hecho la foto. Si la prueba del delito está cuando vuelva, luego la cuelgo para vuestro disfrute.
Para saber más: Si no queréis esperar a que ponga la foto, probad a pasar la mano por debajo de todas las sillas y mesas de vuestro trabajo y/o instituto-facultad, seguro que váis a obtener la misma sensación en algún que otro momento.
Van en un compartimento de vagón de tren una gorda, una rubia guapísima, un cordobés [yo por supuesto] y un sevillano [el malafollá de Quatermain].
El tren entra en un túnel y se queda el vagón a oscuras; entonces se oye un guantazo enorme ¡¡¡PLASSS!!! El tren pasa el túnel y vuelve a la luz.
Los cuatro pasajeros se quedan pensando en lo que ha podido ocurrir.
La gorda piensa:
‘Seguro que el sevillano le ha metido mano a la rubia. La rubia se ha mosqueado y le ha dado un guantazo’.
La rubia piensa:
‘Seguro que el sevillano ha intentado meterme mano, se ha equivocado y la gorda le ha metido una hostia’.
Quatermain piensa:
‘Seguro que RuFo le ha metido mano a la rubia, la rubia se ha equivocado y me ha dado la hostia a mí‘.
Y RuFo piensa:
‘A ver si llega otro túnel y le meto otra hostia al Quater‘.
Y es que no hay nada como la “sana” rivalidad entre Cordobeses y Sevillanos… bueno, y entre Gaditanos y Sevillanos… y Malagueños y Sevillanos… ¡coño con los Sevillanos, están en tos laos!