Quiero daros hoy aquí un secreto para mantener la llama del amor con vuestra pareja, y es éste:
Siempre arreglá y mu bien peiná
Cumplir en esencia esa pequeña frase te va a dar muchos puntos a favor. Cuando empezáis de novietes siempre os véis guapetones, perfumados y listos para revista… pero ¡ay! amiguetes, luegos os casáis y la cagáis. Yo siempre intento estar a punto para mi santa, guapetón y encadilándole en todo momento.
Un ejemplo: El baño.
En casa sólo tenemos un baño, y claro, compartirlo en ocasiones puede ser incómodo. Ella lavándose los dientes, mientras yo defeco, no es plato de buen gusto, así que hago de mi frase una norma y todo se suaviza:

Siempre arreglá y muy bien peiná
Un gusto hoygan. Mi chica despierta con una sonrisa… y enamorá como siempre.
De burras, a más burras. No sabemos hacerlo de otra forma por estos lares. Como siempre, negaré delante de un abogado que tenga relación alguna con los sujetos objeto de estas instantáneas. Su tabaco, gracias:
El teléfono, junto con intennet, es el diablo de currito. Cuando más cosas tienes que hacer, no para de sonar el teléfono, y si no los amigos cabrones del RBP no paran de ser prolíficos con su verborrea y me inundan gmail de inteligencia basura.
Esta mañana, hice un kit&kat un rato y para despejarme quise salir a dar un voltio con el buga, y cuando me disponía a oler carretera, ¡otra vez el puto teléfono!

Necesito tranquilidad, ome.