Una familia feliz está en la mesa para cenar cuando el hijo dice si puede hacer una pregunta.
El Padre responde:
- Claro, hijo, ¡pregunta!
Y el hijo dice:
- Papá, ¿cuántos tipos de pechos existen?
El padre, algo sorprendido, responde:
- Bien, mi hijo, existen tres tipos. A los 20 años la mujer tiene pechos como manzanas, firmes y redondos, lindos, da placer verlos. De los 30 a los 40 son como peras, todavía bellos, aunque un poco caídos… A los 50 son como cebollas…
El hijo dice:
- ¿Cebollas?
A lo que el padre respondió:
- Sí. Cuando los miras, te dan ganas de llorar.
Esta explicación lleva a madre e hija a un punto neurálgico tal, que la hija pregunta:
- ¿Puedo también hacer una pregunta un tanto personal? Mamá, ¿cuántos tipos de penes existen?
La madre queda un poco sorprendida, pero mirando al marido responde:
- Bien, hijita, un hombre pasa por tres fases distintas: A los 20 años el pene es como un tronco de Jacarandá, respetable y firme. De los 30 a los 40 años el pene es como un tronco de Sauce llorón flexible pero confiable. Después de los 50 años el pene queda como un árbol de Navidad.
La hija dijo:
- ¿Un árbol de Navidad?!
La madre responde:
- Eso mismo. ¡¡¡Muerto de la raíz a la punta, y las bolas cuelgan como decoración!!! Y lo peor: ¡¡¡sólo se arma una vez al año!!!
Este año me han encargado en mi empresa la organización de la comida de Navidad, y la verdad es que no quiero quedarme corto, todos los años a comer de aperitivitos, platitos muy finos… ¡no! ¡carajo! Hay qué comer de verdad, como los hombres, hasta reventar:
Si tiene mucha hambre, usted debería visitar el restaurante Waldgeist en Hofheim [vamos, seguro que has oído hablar de él]. Allí le servirán el escalope (schnitzel) más grande del mundo.
Lo sirven en un plato del tamaño de un plato grande de pizza y lo ocupa todo, a un precio muy económico. Cada mesa tiene rollos de papel de aluminio, listos para envolver lo que usted no pueda comer, pero quién lo usa, es considerado un cobarde.
Generalmente las bebidas son servidas en envases de 2 litros y la bebida estrella es ”El Bembel de la Muerte” una botella de 5 litros llena de la Bacardi-Cola por sólo 35 euros.
Pero vamos, que si te van más las salchichas también puedo ofrecerte:
Y por supuesto, también hay sitio para la socorrida hamburguesa… ¡con hambre no se queda nadie!
Vale, todas las comidas no son del mismo local, pero nos ponemos de acuerdo y todos comemos lo mismo, así se lía menos el camarero. ¡Viva el colesterol del malo!
Si hay algo que sacan de quicio a realizadores de TV y cine es la presencia de animales y niños en sus escenas, y mucho más si éstas son en directo. Lo imprevisible puede suceder, y además poco puedes hacer más que sorprenderte y poner una sonrisa idiota.
Vean lo acontecido con un adorable can en uno cualquiera de los programas de noticias que asolan la América de los americanos:
Es que el chucho es gracioso, hay que quererlo de gratis y ponerle un piso por chuleta. La cara del tipo abanicándose parece hasta natural y todo: ¡Respira hombre, que no mata!
El otro día hablaba de un “amante” de la publicidad, que la modificaba a su gusto un poco especial. Y hoy os traigo otro caso parecido, pero con otra perversión, más enferma si cabe: las decapitaciones. Aunque eso sí, como suponéis es todo más alegórico, no hay que tenerle miedo… o sí.
Sus victimas son los/las modelos que pueblan nuestro escenario callejero, convirtiéndolo en un espectáculo dantesco que no deja indiferente a nadie. Vean:
Los expertos hablan de la crisis inmobiliaria y la achacan al exceso de oferta, altos precios… etc., pero la realidad es otra, mucho más cercana al ciudadano (pos tríncamela con la mano): las chapuzas.
Sí, amiguetes, se ha construído tanto, que cualquiera que no tenía ni puta idea se ponía a hacer palacios, y claro, los resultados nunca eran los esperados. ¿Quién se vosotros no tiene una reclamación a su constructora?