Como todo en esta vida, hay dos caras de la misma moneda:
En mi caso, me siento en la segunda parte… ¡hasta los cojones de la puta lluvia! Y perdón por el lenguaje, quería decir que estoy hasta los huevos de las precipitaciones continuas.
Yo también quiero ser así. Después de tantos años juntos, conoces tanto a tu pareja, hay tantas confianzas, que nos sentimos una sóla persona, en definitiva:
¡Todo lo mío es tuyo, cariño!
¡Pues tó’ pa ti! “Incluso un frío bastardo, necesita un hogar cálido”
Está claro que este blog es raro, y así han de ser mis lectores. Un querido lector, y tarado, llamado Axel tiene un coche que le habla, más concretamente su ventanilla, y que debe ser fan de Star Wars, ya que afirma que le habla en lenguaje wookiee. Asómbrense:
Axel, cuídate de lo tuyo… ¡y no arregles la ventanilla!
Ya sabéis, podéis hacer como él y mandarme vuestras chorradas y ocurrencias. Estaré muy agradecido, o no.
Todos sabemos que el alcohol en exceso es malo, que no se os debe ocurrir conducir bajo sus efectos, que os podéis meter en muchos líos, y mil discursos moralistas realistas más…
Pero como sé que muchos de vosotr@s ésto os lo va a traer al pairo… qué bonita palabra… pairo… al lío, ¡qué no bebáis mucho o las consecuencias pueden ser lastimosas! Y ésto sí te va a preocupar seguro, mira:
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Y ahora dejadme, que voy a prepararme un gintonic…