Me escribe mi amiguete Andrés, hermanísimo de otro gran amigo, y me cuenta lo siguiente:
Felicidades.
¡Hoy es San Rufo!
En Noviembre 28, un mártir romano de nombre Rufo, probablemente el mismo que otra persona de nombre Runinianus, que fue sepultado en la Catacumba de generosa en la Via Portuensis, y quien es presentado en la legendaria obra de los Hechos del Martirio de San Crisógono (cf. Allard, “Histoire des persécutions”, IV, 371 sq.).
* Por cierto (es una duda muy importante), si el día del trabajo se felicita a los trabajadores, el día de la droga, ¿se felicita a los consumidores?.
-Sigo reflexionando.
Andrés

Como véis, lectores tan cultos hacen de este blog un lugar más interesante…
Por cierto, muchas felicidades a los “Rufos reales”, ya sabéis que lo mío es tan sólo un apodo…

La tarjeta del hotel
Las nuevas tarjetas de los hoteles tienen muchas ventajas, pero también sus inconvenientes, y es que la banda magnética de estas tarjetas en ocasiones falla más que una escopeta de feria, como la acerques mucho al móvil, portátil… kaput. Y en este EBE parece que así era. De media cambiamos la tarjeta dos veces al día, incluyendo las veces que te la cambiaban, subías, y no funcionaba, y de nuevo pa’bajo.
Ya en casa he llegado a una conclusión: Nuestro magnetismo personal es muy fuerte.

Me parece una barbaridad, si bien es cierto que la vista es selectiva y no me detengo en todo por igual.
¿Y tú cuántos lees?
[Datos obtenidos del Trends de Google Reader]